Hoy

El marketing digital

Tiene muy poco de marketing

Soy Antonio Cabrera y me dedico a mejorar la comunicación y el relato de marca para aumentar las ventas de tu negocio.

Llámalo copywriting, redacción publicitaria, márketing digital…

O como prefieras.


Pero lo importante es eso



Vender más y mejor

PD: Los textos no valen la pena

PD2: Esta página tiene como objetivo conseguir tu email.

Ten cuidado.

Darle tu email a un buen copywriter puede ser peligroso, conlleva dos consecuencias claras:

Sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

Si un texto no te causa ninguna emoción, ni es texto ni es nah.

Y no vende.


Tal vez no esperes que una página de captación de un copywriter que ofrece servicios de copywriting comience con esa frase.

Pero.

¿Sabes por qué he decidido comenzar así?

Porque es verdad.

Te explico a continuación.

Pero antes déjame contarte una historia.

¿Por qué?

Porque soy un apasionado de escribir relatos (sobre todo de terror)

y porque también me gusta vender.

Así que allá vamos.

Esta es la historia de una gran marca que no siempre lo fue.

Old Spice

Tenía buena reputación.

Pero los tiempos avanzaron y lo que buscaba el público cambió.

Axe le adelantó por la derecha ganándose al público más joven.

Esto puso a Old Spice en un apuro.

Sus ventas disminuían y perdían espacio en el sector.

La solución que encontraron fue su mayor error.

Y es la que probablemente tú has hecho.

La mayoría lo hace.

Copiaron lo que el líder estaba haciendo.

¿El resultado?

Vieron de cerca la quiebra.

Ahora solo eran una copia.

El público joven, al que apuntaba, el que era realmente rentable, veía a Axe como un igual, la solución a lo que ellos realmente querían conseguir, ligar con chicas y ser populares.

¿Y a Old Spice?

Más bien como al tío pureta que se cree que sigue siendo joven y que no para de avergonzarlos delante de sus amigos.

La revista Forbes.

Que ha escrito artículos alabando la estrategia que OldSpice siguió para solucionar su inminente quiebra.

Calificó al OldSpice de este momento como 

El niño en la escuela que parecía no saber quién era

¿Por qué le estaba ocurriendo esto si en su momento eran ellos los líderes?

Porque no supo adaptarse a los tiempos.

Y

Le faltaba un relato de marca sólido.

Uno bueno.

Uno que le diferenciara de la competencia.

Y eso le pasará a tu negocio si cometes el mismo error.

Pero no es ningún secreto que OldSpice no quebró.

Más bien se hizo viral.

Y lo consiguió en dos pasos que fueron realmente brillantes.

Y es algo que puedes hacer para que tu negocio también sea un referente en tu negocio y te haga ganar mucho dinero.

En realidad.

No es algo que puedes hacer.

Es algo que Debes hacer.

En lugar emular a su competencia.

Old Spice se centró en estudiar a su público objetivo.

Descubrir cuáles eran sus verdaderos deseos.

Cómo podían hablar su mismo idioma para que le hicieran caso.

Descubrieron que, en efecto.

Lo que su público objetivo quería.

No era tener la mejor higiene.

Sino ser populares y ligar con chicas.

Tampoco es que esto sea un gran secreto.

Pero debían ir más allá.

Axel ya estaba atacando ese punto y tenía buenos resultados.

Necesitaban encontrar otro ángulo.

Uno que realmente lo diferenciara y que conectara mejor con la audiencia.

Ahí entra el buen copywriting.

El que funciona de verdad.

No el que hace textos sin sentido.

El que se mete en la mente del público y le da la vuelta a lo que todo el mundo está haciendo.

Old Spice encontró la solución.

La confianza.

Se dieron cuenta que,

 más allá de ligar.

Su público objetivo se encontraba en una etapa de transición, 

su vida estaba cambiando y esto les producía una gran inseguridad.

Necesitaban confianza.

Entonces centraron la estrategia de comunicación y su relato de marca en transmitir esa sensación.

Old Spice se convirtió en la imagen del chico confiado que consigue todos sus objetivos.

Fue un éxito.

La crisis de Old Spice se disipaba.

Iban por buen camino.

Aprendieron que tener una buena estrategia de comunicación y crear un gran relato de marca que conecte con tu público objetivo.

Que te haga resaltar entre la competencia.

Es vital para que tu negocio tenga resultados.

Pero aún le faltaba un paso más.

El que realmente le hizo único en el sector de higiene para hombres.

La estrategia que le hizo viral.

Y gracias a la cual tanto tú como yo conocemos a Old Spice.

La campaña “The Man Your Man Could Smell Like”.

Vale.

Por el nombre igual no.

Pero estoy seguro que has visto los anuncios delirantes de un negro semidesnudo y musculoso que aparece en lugares a priori inapropiados con un bote en la mano.

¿Te suena?

Pues esa es la campaña.

El golpe maestro.

Es una campaña rara.

Sin duda.

Intuyo que a pesar de los resultados.

Muchos copywriters la criticarán porque 

“No está bien vender de forma agresiva”.

¿Sabías que hay muchos copywriters que critican a otros copywriters por “vender de forma agresiva”?

No lo entiendo.

Pero volvamos a Old Spice y su campaña magistral.

Los copywriters que trabajaban en ese momento para la marca descubrieron algo muy curioso.

La campaña anterior había funcionado muy bien entre los consumidores.

Recuerda.

Hombres jóvenes.

Pero descubrieron que el público que mayoritariamente compraba los productos eran.

Mujeres.

Resulta que la mayor parte de las ventas eran a las mujeres de los hombres que usaban el desodorante.

¿Que significaba esto?

Una gran oportunidad para afinar aún más la estrategia de comunicación.

Decidieron hablarle directamente a las compradoras no a los consumidores.

Puedes suponer el incremento en las ventas que esto supone.

Pusieron delante de la cámara a Isaiah Mustafa.

Con su cuerpo atlético.

Una toalla.

Y un producto Old Spice.

Se olvidó de hablar de las características del producto.

¿Para qué?

Alimentó el deseo de su público objetivo.

Les dijo a las compradoras que su hombre no podía verse como él pero que sí podía oler como él.

Una estrategia brillante.

Un gran relato de marca.

Un eslogan directo a los deseos más profundos del público.

Y ya está.

Las ventas se dispararon.

Old Spice se catapultó a la cima de su sector.

Y pasó de ser la copia barata de Axe a ser la marca de cuyos anuncios todos hablan.

Y ese.

Precisamente.

Es el objetivo de un buen anuncio.

Dar de qué hablar.

Tanto ha sido así que Forbes.

Una revista cuyos elogios desea tener cualquier negocio, ha alabado su relato de marca.

Solo una cita más de uno de sus artículos sobre Old Spice:

Tus acciones te permitieron hacer crecer tu marca frente a la amenaza competitiva. En resumen, si bien la primera parte de tu historia fue descubrirte a ti mismo, la segunda parte fue vivir esa identidad en todo lo que haces. ¡Bien hecho, amigo! ¡Bien hecho!

¿Qué puedes sacar de esta historia para tu negocio?

Muchas cosas.

Pero la mayoría no lo entenderá.

Te diré la principal.

Si no centras tu estrategia de comunicación en diferenciarte de tu competencia.

Y no construyes un relato de marca potente que conecte con tu público objetivo.

Estarás destinado a ser una copia.

Como cuando Old Spice se convirtió en una especie de marca blanca de Axe.

Pero si construyes tu relato de marca conociendo bien a tu público objetivo y no tienes miedo a dar de qué hablar y destacar entre tu competencia.

Tu negocio tendrá muchas posibilidades de triunfar y convertirse en un referente.

Como lo es hoy Old Spice.

Y eso conlleva más y mejores ventas.

Y eso conlleva más y mejores ventas.

¿Listo para que tu negocio duerma bien?

Yo puedo ayudarte.

Este es el formulario para suscribirte (gratis) en mi lista de emails diarios.

Ya te avisé de que intentaría que te suscribas a mi lista.

Ya te avisé de que intentaría que te suscribas a mi lista.

Sigamos


Moraleja de la historia de Old Spice


Si cuidas tu estrategia de comunicación y tu relato de marca


Tienes grandes posibilidades de convertirte en el líder de tu sector.


No es tan difícil.


Créeme.


La mayoría, incluidos los copywriters y “expertos en márketing”, lo hacen mal.


Pero si descuidas estos dos puntos…


…tienes grandes posibilidades de acabar contratando al despacho de abogados (especializados en concurso de acreedores) que rechazó mi primera página de ventas.


Puedes suscribirte a mi lista de emails diarios o a la del despacho de abogados (no sé si tendrán)


La mía suele interesar más a los dueños de negocios que quieren aumentar sus ventas.


La de los abogados suele interesar más a los que quieren, literalmente, escapar de su propio negocio porque se ha vuelto una pesadilla.


Tú decides.


Mi obsesión por el terror y por qué te ayudará a vender más


Para introducirte a la historia de Alberto y el Gran Copywriter Antonio


te conté que me apasiona escribir relatos de terror


Tal vez no veas la conexión entre esos dos puntos, pero.


A mí me daría más miedo convertirme en el Alberto del acto 3 que ser el protagonista de Paranormal Activity.


Es posible que me veas como un bicho raro tras esta confesión.


Una pena después del vínculo que hemos creado…


Pero es cierto.


Desde pequeño me han gustado los fantasmas y, sin embargo, pensar que por un error tan tonto mi empresa se va a ir a pique…


Hace que me recorra un escalofrío por toda la columna, mi visión se nuble y mi corazón pierda el control de sus latidos.


¿Exagero?


Prueba a vivirlo.


Deja que tu negocio siga pareciéndose al resto de negocios de tu competencia


(y de otros sectores, porque la verdad que son todos calcados)


Y observa cómo tus ventas bajan y bajan hasta convertirse en un recuerdo.


Para serte sincero.


Es lo más sencillo que puedes hacer.


Claro que también es el error más caro que puedes cometer.


Pero…


¿cual es la conexión de que a mí me guste el terror con las ventas?


Las historias.


El terror se transmite a través de historias.


Las ventas mejoran si cuentas tu historia y la de tu producto (o servicio) de manera interesante, genuina y (muy importante) única.


Y a mí me encanta contar historias, y consumirlas, y vender.


Sobre todo vender.


Hacer llegar el mensaje real a los clientes de tu producto (o servicio) de manera eficaz para que ambos (tanto tú como tus clientes) salgan ganando.


Y de paso me divierto.


¿Quieres saber más sobre contar historias, vender y hacer que tu negocio no se parezca en absoluto


a los protagonistas de las películas que veo todos los domingos con mis colegas?


Es decir.


Que sobreviva.


Aquí te mando un email diario donde hablo de estas cosas.


Y vendo.


Eso sí.


Antes tengo que advertirte de una cosa.


Si te suscribes, es muy probable que acabes por querer contratarme.


Y, si tu proyecto me cuadra…


Trabajaremos juntos.


Entonces, será más que probable que tus ventas aumenten.


Y eso significa que tendrás que trabajar más y mejor.


Tendrás una mejor vida, tanto tú como tu familia.


Pero también más responsabilidades.


Y hay gente a la que:


Le da miedo.


Más que Sinister.


Yo a esa gente no la entiendo.


Lo dicho.


Si no eres esa gente, quieres que te siga contando sobre la relación de las historias, el terror y las ventas, y 


(sobre todo) 


(por encima de todo)


Quieres vender más.


Este es el formulario para suscribirte a mi lista de emails diarios.


Que no te cuenten cuentos


A nadie le importa tu producto y tampoco le importas tú


Lo que le importa de verdad a tus potenciales clientes son los beneficios que van a obtener si te compran.


Y


Si lo haces bien.


También les importará la historia que hay detrás de tu producto y tu historia.


Hay tres cosas que a todos nos gusta:


También hay (al menos) tres cosas a ninguno nos gusta:


¿Qué enseñanzas podemos sacar de esto?


Si te centras en vender tu producto a partir de sus características, vas a perder clientes.


Es más, cuando estudias copywriting te enseñan que al final debes, DEBES, hablar de las características. 


Al menos algunos “expertos” las ponen al final, eso es un gran avance.


La realidad es que no siempre es necesario.


No me malinterpretes. 


Las características importan.


Importan porque el producto tiene Sí o Sí que ser bueno, 


de hecho tienes que tratar de que sea el mejor, 


pero si quieres vender no puedes aburrir a tus clientes.


Otra enseñanza de esto:


Si mientes para vender, tarde o temprano dejarás de hacerlo, tu reputación se irá al traste y tu aventura como emprendedor terminará. 


Por eso tal vez no trabajaremos juntos.


Porque si tu producto no es bueno, no trataré de venderlo.


No sabría hacerlo.


Así que.


Que no te cuenten cuentos y empieza a contar tu historia si quieres vender


Si no quieres vender puedes irte ya de esta página porque llevas perdido un tiempo muy valioso 


(Has leído ya más de dos mil palabras en esta página, en la era del “nadie lee”, y aún sigues leyendo. Piénsalo).


Ahora.


En un acto de oda al ego.


Voy a hablarte un poco de mí.


Cómo llegué a ser copywriter: una historia de giros, estrellones y letras


La vida, a veces, no es más que un rompecabezas mal armado, y en mi caso, la primera pieza fue una matrícula en Historia del Arte.


Me veía joven (todavía lo soy aunque mis alumnos de aikido digan lo contrario)


apasionado y lleno de teorías sobre colores, formas y significados. 


Pero la realidad, esa vieja bruja pragmática, no tardó en darme el primer bofetón. 


¿Y con esto, cómo piensas comer?


Escribir siempre había sido mi refugio. 


Lo hacía sin pensarlo mucho, como un reflejo, y no se me daba mal. 


Pero no me imaginaba ganándome la vida con palabras hasta que una noche, navegando entre búsquedas ansiosas de 


“trabajos bien pagados escribiendo”


me topé con el término: copywriting


Una profesión donde escribir y vender se daban la mano. 


¿Escribir y vender? 


Era como si alguien hubiese diseñado el trabajo pensando en mí (aunque suene a cliché rancio).


No tardé en empaparme del concepto. 


Compré mi primera formación en copywriting, un curso con grandes promesas y más grande aún mi esperanza. 


Aprendí las bases: escribir un buen titular, no sé cuantas fórmulas, CTA….


Todo parecía tan sencillo en teoría, como si bastara con seguir una receta. 


Salí al mercado pensando que tenía en las manos el Santo Grial del persuasor, listo para conquistar clientes y billeteras.


Pero la realidad volvió a colarse por la puerta trasera.


Mis primeros textos fueron un fiasco.


No conseguía conectar con los clientes ni con su audiencia. 


Sentí que todo lo que había aprendido no era suficiente, y lo peor: no sabía por dónde empezar a arreglarlo. 


Fue un golpe al ego.


Uno de esos que te sacuden hasta los huesos. Pero algo en mí no quiso rendirse.


Decidí que si iba a ser copywriter, sería uno bueno. 


Uno de los mejores


Empecé a estudiar a los grandes, los clásicos. Gary Bencivenga se convirtió en una de mis brújulas. 


Luego descubrí a Isra Bravo, el rey del copywriting en español. 


Una de las primeras frases que le escuché decir y que me hizo reflexionar fue:


“Si un copywriter no gana dinero, no es un buen copywriter”


Algo así era la frase.


A partir de ahí, empecé a invertir no solo en cursos, sino en aprender de los mejores.


Absorbí lecciones en libros, campañas exitosas, emails… 


Todos esos textos eran auténticas enseñanzas.


Poco a poco, me di cuenta de que escribir para vender no es solo técnica, 


es también entender a las personas. 


He tenido trabajos como copywriter donde aprendí tanto de lo que hice bien como de lo que hice mal.


 Errores por no saber negociar, por no entender al cliente, por pensar que las palabras solas eran suficientes. 


Me estrellé más veces de las que me gustaría admitir


pero cada golpe afiló mis textos.


Y, por más frustrante que fuera a veces, nunca dudé de algo


Este trabajo me encanta
.


Escribir, contar historias, conectar, convencer. Y sí


Vender. 


Siempre me ha gustado vender, y creo que eso hace la diferencia. 


El copywriting, al final del día, no son palabras bonitas, es un arte que combina intuición y estrategia. 


Es saber que con una buena frase puedes mover a alguien a actuar.


Hoy, soy copywriter porque esto no es solo un trabajo para mí. 


Es mi manera de encontrar sentido entre las letras, de hablarle al mundo en su propio idioma y, sobre todo, de ganarme la vida haciendo lo que más me gusta: escribir para vender.


¿Y mañana?


Mañana seguiré buscando la perfección en cada palabra, acercándome un paso más a superar a esos gigantes que tanto admiro. 


O tal vez me encuentres vendiendo mi primera novela de terror.


Pero mientras tanto, aquí estoy, listo para escribir la historia que hará que tu negocio también venda.


Para eso


El primer paso


Imprescindible


Que tienes que dar


Sí o sí


Es suscribirte a mi lista de emails diarios.


Allí podrás mandarme tu propuesta.


Y


Por qué los textos no tienen sentido


Los textos no tienen sentido.


Comencé esta carta con una posdata que decía justo eso.


¿Te acuerdas?


Tal vez entonces no me expliqué muy bien.


Pero ahora


Te lo diré sin rodeos:


Tus textos no venden porque no tienen alma, y eso mata a tu negocio más rápido que cualquier competencia.


Déjame explicarte por qué ocurre esto:


Porque no tienes tiempo ni para respirar, menos para escribir


Escribir algo que no parezca salido de una plantilla genérica no está en tu lista de prioridades.


Y lo entiendo.


Pero tus clientes no.


 Ellos quieren textos que los hagan sentir que les hablas directamente.


¿El problema?


Ese tiempo no aparece por arte de magia.


Entre llamadas, reuniones y apagar fuegos…


Porque no sabes qué demonios necesitan tus clientes (aunque creas que sí)


«Mi cliente quiere calidad»


«No, lo que quiere es buen precio»



Y así mil historias (de las malas).


No basta con suponer.


Hay que meterse en su cabeza, escuchar sus problemas y escribir como si le leyeras el pensamiento.


Si no haces eso,


no vendes.


Es así de simple.


Porque tu mensaje es tan aburrido que hasta tú bostezas leyéndolo


¿Qué esperas que haga tu cliente?


Cuando le hablas en modo robot corporativo.


O tratas de impresionar con términos técnicos.


Lo único que consigues es que cierre la página o, peor, que cierre su cartera.


Porque suenas como todo el mundo.


Si tu competencia dice lo mismo que tú.


¿Por qué deberían elegirte?


Un copywriter bueno —de esos peligrosos— convierte tu mensaje en algo único.


Algo que no solo se lee, sino que se siente.


Porque has gastado pasta en campañas que no te han dado ni las gracias.


Sí.


Es más que probable que el el problema sean tus textos.


No basta con poner anuncios o mandar emails.


Si no sabes qué decir y cómo decirlo


Estás tirando tu dinero.


¿Ves?


Esos son solo cinco motivos por los que los textos no tienen sentido.


Por qué los textos SÍ tienen sentido


Te voy a dar buenas noticias.


Los textos sí pueden tener sentido.


De hecho.


Son el arma secreta que hacen que tu negocio deje de ser invisible y empiece a ser imparable.


Así es cómo lo consigues:


Conectas con tus clientes como si los conocieras de toda la vida


Tus textos les hablan al oído.


Les hacen sentir que tú entiendes exactamente lo que necesitan.


Y cuando logras eso.


no compran solo tu producto.


Compran la sensación de haber encontrado a alguien que les comprende.


Haces que más gente te compre (y repita).


Dejas de cruzar los dedos esperando a que caigan clientes por casualidad.


Con palabras bien afinadas.


Tus textos hacen el trabajo sucio:


Convierten curiosos en compradores y compradores en fans.


Tu marca deja de ser un clon y se convierte en la única opción


Cuando todo el mundo se muestra igual.


 La única forma de destacar es ser único.


Tus textos no solo te diferencian;


te convierten en el referente que todos buscan y nadie olvida.


Tus productos o servicios valen más (y tus clientes están encantados de pagarlo)


Si transmites todo el valor que ofreces.


La discusión del precio desaparece.


Nadie regatea cuando saben que lo que ofreces soluciona un problema real y lo hace de manera única.


Consigues que tus clientes vuelvan… y traigan a más


Un cliente satisfecho se convierte en tu mejor embajador.


Pero eso no pasa por arte de magia.


Pasa porque cada interacción con tu marca.


(desde los emails hasta las descripciones de producto)


les deja con ganas de más.


Esos son solo cinco motivos por los que los textos tienen sentido.


Ahora tienes dos opciones:


1.


Seguir igual y ver cómo tus ventas bajan como una película mala de terror.


2.


Suscribirte a mi lista, empezar a cambiar las cosas y convertirte en el Albretor del acto 2.


Tu negocio necesita textos que vendan.


Solo si lo ves conveniente.


Un abrazo,


Antonio Cabrera, Copywriter.

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